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viernes, 17 de diciembre de 2010

Para los 'cocinillas':

Viértanse con sumo cuidado, en un recipiente para horno, un puñado de amores frustrados; añádanse un poco de chile y cilantro y bátase todo hasta formar una masa homogénea, un tanto pastosa. Aderécese con unas cuantas emociones y por último, alíñese con un buen chorro de realismo mágico. Cuézase en el horno, a temperatura alta, durante media hora y el resultado será éste:



La primera novela de Laura Esquivel conjuga de maravilla los olores y sabores de la cocina tradicional mexicana con la historia entre fogones de Tita, que debe renunciar al amor de su vida por culpa de una férrea tradición. Fue llevada al cine en 1992 por el entonces esposo de Esquivel, Alfonso Aráu, y ella misma adaptó el guión. Pero la versión cinematográfica de Como agua para chocolate no hace honor a la novela. Los tintes surrealistas que salpican el relato se ven demasiado extraños en la película, mientras que en el libro son la esencia misma de la historia.

Especialmente recomendada para los amantes de la cocina, esta novela utiliza la gastronomía como metáfora de las emociones y sentimientos de los personajes, y la autora se deleita en su máxima "Uno es lo que se come, con quién se lo come y cómo lo come". Además, cada capítulo (12 en total) se corresponde con un mes del año y con una receta, que la protagonista prepara. He aquí una de ellas, las codornices en pétalos de rosas: 


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